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Arte rupestre en Bizkaia (Diego garate Maidagan):
El cantábrico oriental se enmarca dentro de una de las regiones clásicas en lo que respecta al desarrollo de las primeras muestras gráficas de la humanidad en Europa occidental. Concretamente se trata de utensilios de hueso o piedra grabados que han sido recuperados en las excavaciones arqueológicas y de paredes decoradas conservadas en el interior de las cavidades. Desde el inicio de la disciplina hará poco más de un siglo se han descubierto en el cantábrico más de un centenar de cavidades decoradas y se han exhumado varios centenares de piezas grabadas, testimonios gráficos de los cazadores-recolectores que poblaron la región desde hace 30.000 años hasta hace 10.000, de manera aproximada. Su desarrollo no es homogéneo sino que existen algunas áreas de concentración y otras en las que brilla por su ausencia. A oeste el fenómeno se extiende hasta la cuenca del Nalón donde son más de una docena las cavidades decoradas, mientras que a este alcanza la cuenca del Bidasoa donde se encuentra el pequeño conjunto parietal de Alkerdi. Se trata de unos 400 kms. de distancia en los que destacan las agrupaciones asociadas a la desembocadura de las cuencas fluviales del Sella, Deva, Nansa, Saja-Besaya, a las cuencas altas del Pas, Miera y Asón, o las zonas costeras de Llanes, bahía de Santander y de Castro-Urdiales. Del centenar de cavidades decoradas señaladas, más del 90% se distribuyen a partes iguales entre Asturias y Cantabria, mientras que en el País Vasco se reducen a media docena. El
cantábrico oriental supone un área de transición entre las
estribaciones montañosas del cantábrico y la vertiente atlántica de los
Pirineos. Se trata de una posición geoestratégica que tuvo su reflejo
en la expresión gráfica de los pobladores paleolíticos en función de
los testimonios conservados. Existe una clara diferenciación entre los
conjuntos geográficamente <más cantábricos> con un arte
plenamente integrable en dicha región y los conjuntos geográficamente
<más pirenaicos> con un arte más vinculado a esta última región.
Los primeros serían básicamente aquellos situados entre las cuencas del Asón y del Nervión, situados entre Cantabria y Bizkaia. En el Territorio Histórico de Bizkaia se documentan los de Venta Laperra y Rincón en Karrantza, Arenaza en Galdames y Santimamiñe en Kortezubi, más a oriente. Los grabados de la cueva de Venta Laperra fueron descubiertos en 1904 y se componen de varias representaciones de bisontes, a los que se suma un oso, una posible cierva y grupos de trazos más o menos rectilíneos. Todos ellos se sitúan en el amplio vestíbulo de entrada, iluminados por la luz solar. La técnica utilizada es el grabado profundo mediante el raspado continuo de un instrumento lítico sobre el soporte, dando lugar a representaciones sumarias de contornos inacabados (en ningún caso se ha trazado la cabeza de los bisontes). Todas ellas son características compartidas por un buen número de cavidades cantábricas, sobre todo en la cuenca del Nalón -La Viña y La Lluera-, y que estuvieron vigentes en los primeros momentos del Paleolítico superior –Auriñaciense y Gravetiense- a tenor de los datos actuales que tampoco son muy precisos. En el caso que tratamos se ha podido datar una colada de calcita sobre un grabado. Junto a ésta se localiza la cueva del Rincón en la que se ha localizado recientemente un pequeño conjunto parietal todavía en fase de estudio, en el que destaca un panel formado por un ciervo y un uro afrontados, con sendos venablos sobre lomo y pecho. La cueva de Arenaza forma parte del complejo kárstico con mayor desarrollo de todo Bizkaia. En ella se localizó en 1973 un conjunto de ciervas pintadas en rojo que pudo <sobrevivir> a las actividades mineras que se llevaron a cabo en el interior de la cavidad hasta mediado el siglo XX. Ello ha sido posible, sin duda, debido a su difícil emplazamiento, al fondo de una gatera de unos 40 metros por la que hay que desplazarse arrastrándose hasta dar a parar a una pequeña sala donde se ubican las doce ciervas. Además, en la amplia galería principal se ha conservado un panel con uros grabados y pintados, además de algún signo rojo. La técnica utilizada ha sido la de la aplicación del colorante -óxido de hierro molido y disuelto en agua- directamente con la yema de los dedos, dando lugar a un trazado discontinuo que forma contornos con rellenos interiores y detalles muy básicos como los ojos, las orejas y la cola. Como en el caso anterior, Arenaza enlaza directamente con otros conjuntos del cantábrico centro-oriental –La Pasiega. El Pendo y Covalanas-, que pudieron compartir cronología con los anteriores aunque es posible que se prolongaran en el tiempo. De todas maneras, carecemos de un sistema de datación preciso para este tipo de representaciones. La cueva de Santimamiñe se trata, sin duda alguna, la más conocida de las cavidades vizcaínas. Su pronto descubrimiento en 1916 y su interesante yacimiento arqueológico excavado por José Miguel de Barandiarán, unidos a las visitas indiscriminadas la convirtieron en un símbolo pero, a su vez, pusieron en peligro propia conservación. La temática no es mucho más variada que en las anteriores pero, al dominio de los bisontes, se unen representaciones de caballos, cabras y osos, que se acercan al medio centenar de representaciones. En su mayoría se pintaron mediante carbón utilizado a modo de lápiz -en algunos casos se recurrió al grabado- dando lugar a figuras de tamaño especialmente menor al de las anteriores pero más ricas en detalles -pezuñas, pelajes, barbas- y elaboración. En este caso, Santimamiñe cuenta con varias cuevas <gemelas> pero no sólo en el cantábrico -Covaciella y Urdiales- sino que también en los Pirineos centrales -Niaux y Le Portel-. Las dataciones por radiocarbono en algunas de ellas las han situado en el Magdaleniense medio, momento en el que se evidencia una intensificación de los contactos o, por lo menos una uniformización de los conceptos gráficos -parietales y muebles- ausente en tiempos anteriores. Las tres cavidades referidas cuentan con manifestaciones artísticas muy homogéneas en todos los sentidos y que además, con la información disponible a día de hoy, se sucederían en el tiempo. Pero existen en Bizkaia otras tres cavidades con indicios de arte parietal paleolítico. Se trata de las cuevas de Antoliñako, Goikolau y Atxuri. La primera, en el término municipal de Gautegiz-Arteaga cuenta con un espléndido yacimiento del Gravetiense y Solutrense en proceso de excavación, durante el que se ha localizado una mancha de óxido de hierro en el techo, por lo que es posible que se localice alguna muestra gráfica parietal más contundente. La segunda, en el término de Berriatua presenta un conjunto de grabados localizados hace varias décadas pero que todavía son una verdadera incógnita. El hecho de que no existan paralelos próximos y de que no se trate de representaciones figurativas -son trazos inconexos que a lo sumo podrían conformar líneas cérvico-dorsales en algún caso- impide realizar una asignación cronológica fiable aunque es posible que encajen dentro del arte esquemático-abstracto post-paleolítico. Por último, la tercera se localiza en Mañaria y fue excavada por José Miguel de Barandiarán cuatro décadas atrás. En aquel momento se indicó la existencia de líneas rojas que podrían formar una representación animal de cronología paleolítica pero solamente se conserva un calco al respecto sin que se haya publicado fotografía alguna. Poco después la cueva fue destruida por una cantera próxima. Bibliografia: ·APELLANIZ, J.M. (1982): El arte prehistórico del País Vasco y sus vecinos. Desclée de Brouwer, Bilbao. ·APELLANIZ, J.M. (1989): Arte prehistórico en el País Vasco. Museo Arqueológico, Etnográfico e Histórico Vasco, Bilbao. ·BARANDIARÁN, J. M. y ARANZADI, T. (1935): Exploraciones de la caverna de Santimamiñe (Basondo-Cortezubi). 3ª Memoria. Yacimientos azilienses y paleolíticos. Exploraciones en la caverna de Lumentxa (Lequeitio) . ·GARATE, D., JIMÉNEZ, J.M. y ORTIZ, J. (2000/01/02): "El arte rupestre paleolítico de la cueva de Arenaza (Galdames, Bizkaia)", Kobie (Paleoantropología) , 26, pp. 5-64. ·GORROTXATEGI, X. (2000): Arte paleolítico parietal de Bizkaia . Kobie, anejo nº 2, Diputación Foral de Bizkaia, Bilbao. ·RUIZ
IDARRAGA, R. y APELLANIZ, J.M. (1998/99): “Análisis de la forma y de la
ejecución de las figuras grabadas de la cueva de Venta Laperra
(Carranza, Bizkaia)”, Kobie , 25, pp. 93-141.
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